Desde que enseño en la Universidad hace 8 años, he tenido en mi aula a más de 500 alumnos. Cada grupo siempre es un misterio. Los chicos de 17 ó 18 años, no siempre revelan su mundo interior con su vestimenta o sus actitudes. Estos son los años en que los chicos pueden ser varios personajes a la vez, y a la vez ninguno.
Nada tendría de extraño esta observación, si en los últimos años los casos de depresión, intentos de suicidio, comportamientos compulsivos o maniáticos, decaimiento o soledad, hayan subido considerablemente la curva de las estadísticas generales.
Veo sus rostros y muchas veces no reflejan tales diagnósticos. Entonces, la pregunta irrumpe automáticamente en mi mente: ¿cómo serán sus familias, sus casas, sus cuartos, sus amigos, sus relaciones, su rutina? Me pregunto, cómo serán sus padres y cómo será su conexión con ellos.
Siempre mis dudas terminan en esta pregunta ¿cómo serán sus padres y cómo se relacionarán con sus hijos, en una edad tan complicada y difícil como la adolescencia? Será porque soy madre de dos niñas, de 10 y 6 años. Y mi pregunta está en relación directa con mi constante autocrítica a mi manera de educar y asumir el reto de la crianza.
Porque, también están, claro, los chicos estables, responsables, cumplidos y con metas claras. Aquellos, que saben exactamente qué quieren y que además pueden, con ilusión, plantearse una línea de vida.
Por ello, me propuse este blog ¿Quién me ayuda con esta crianza? Solo expone dudas y preguntas abiertas. Busca encontrar apoyo en esta tarea de ser padres. Los retos de la crianza en un mundo que se transforma, en todo sentido y a una velocidad cada vez mayor, nos lleva a tantas confusiones.
No queremos parecer viejos y hacemos miles de esfuerzos por mantenernos al día. Estamos frente a un tren en movimiento que debemos abordar y para ello, debemos correr y calcular el momento para subirnos. Y no siempre lo logramos. Tropezamos, nos caemos y terminamos golpeados hasta nuestro próximo intento.
No podemos negar que las relaciones interpersonales han variado. Los adolescentes se relacionan entre ellos de manera distinta. Sus códigos y sus lenguajes son distintos y, se sienten y están más solos, porque en la mayoría de casos los padres comparten su tiempo con otras actividades y, porque además, su propia edad los lleva a una independencia que buscan dominar. El tiempo se queda corto y los padres, casi siempre, no llegamos a cumplir la agenda del día.
Espero encontremos soluciones juntos, espero podamos ayudarnos mutuamente.
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